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El tramo de la calle Sequoias entre avenida de Madrid y avenida de la Sierra ha incorporado una nueva acera en el punto en que la tapia del residencial Piedralgallo sobresale e impide que la calle discurra en doble carril, como ocurre en el resto de su recorrido. El nuevo tramo de acera, vallado, viene a mejorar la seguridad para el peatón, pero se ha comido otro trocito del vial en un punto en el que la calzada ya resultaba demasiado estrecha. La actuación no ha pasado desapercibida para los conductores que discurren a diario por la zona, que tienen que maniobrar para salvar la esquina de la tapia. Los mismos que, tras la construcción de la acera, se preguntan si habrá un acuerdo con la propiedad de las viviendas para el retranqueo de la tapia. La construcción de la nueva acera se ha incluido en un plan de seguridad vial centrado principalmente en los peatones, que incluye actuaciones como reformar paseos actualmente interrumpidos por edificios. No en vano, las viviendas de reciente creación en la Guindalera están empezando a habitarse, aunque quizá no al ritmo calculado en principio por la crisis en el mercado de la construcción. En cualquier caso, la tapia estaba primero. Forma parte de una urbanización y de una unidad de ejecución ya desarrollada (allá por 1991-1992) y dentro de ordenación. Por eso, el Ayuntamiento busca ahora llegar a un acuerdo con la propiedad que permita el retranqueo del muro. Y en ello se está. La apertura de la rotonda de Sequoias, en la que se pusieron tantas expectativas porque iba a descongestionar el tráfico de la avenida de Madrid, fue la que evidenció la situación que se producía. Con la obra de la glorieta se terminó de urbanizar ese tramo de Sequoias y, mientras en la salida a la avenida de Madrid hay dos carriles diáfanos, en la entrada a Soquoias se produce el estrechamiento mencionado. En la paralela a Sequoias, en Clavijo, también sucedió que en su primer año los conductores tuvieron que lidiar con un poste eléctrico en mitad de la calzada hasta que se produjo el desmontaje, tras el soterramiento del cableado necesario y el traslado del centro de transformación. Fuente: Ayuntamiento de Logroño
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